VIII Premios AFA en la Fundación Cajasol
Cuando se entrega un premio, lo normal es que todo el mundo se fije en los premiados, en sus méritos y en su trayectoria.

Los menos se fijan en el Jurado y creo que pocos se acuerdan ya de quienes han merecido la distinción en años anteriores.

Yo, sin embargo, quiero tener unas palabras para estos tres grupos.

En primer lugar, quiero destacar la labor del jurado, al que cada año se lo ponen más difícil el conjunto de fundaciones que concurren a este galardón. Encontrar entidades que lo merezcan es fácil, elegir entre todas ellas es lo más complicado. Creo que esto es síntoma de la buena salud del Tercer Sector en Andalucía y debemos celebrarlo, aunque se lo ponga difícil a los miembros del jurado.

En segundo lugar, quiero tener una referencia genérica a los premiados en ediciones anteriores, que rondan el medio centenar y constituyen una nómina importante y numerosa de Fundaciones con acreditado prestigio en nuestra Comunidad por su contribución a la sociedad.

Como saben, coincidiendo con la octava edición de estos premios, la Junta Directiva de AFA decidió modificar las bases de estos mismos, que ahora cuentan con cuatro categorías. Después de la notable experiencia recogida en los años anteriores, consideramos que mediante ese ajuste lograríamos representa aún mejor a todos los sectores de actividad de las fundaciones y asociaciones de utilidad pública.

No obstante, la esencia de los premios no ha cambiado y no es otro que rendir homenaje a aquellas organizaciones que, de alguna forma, destacan por su buen hacer.
Por ello, el jurado tiene en cuenta criterios como el grado de cumplimiento de sus fines y prevalencia de su compromiso social, el grado de repercusión de sus actividades, la calidad de las acciones y actividades desarrolladas, el grado de transparencia y la diversidad de fuentes de ingresos, solvencia y sostenibilidad económica.

En definitiva, al reconocer a estas entidades no hacemos otra cosa que personificar en ellas los valores y principios que inspiran a la AFA, entre ellos, la utilidad pública, la transparencia, el buen gobierno y la profesionalización.

Y, ahora sí, unas palabras para los premiados de esta edición en los que, en efecto, reconocemos ejemplos de buen hacer en el conjunto del Tercer Sector.
Enhorabuena a todos ellos.

Enhorabuena a la Asociación Madre Coraje, un ejemplo de compromiso personal y profesionalización. Comenzó su andadura hace 27 años, con motivo de un viaje que su fundador y actual Presidente Honorífico, Antonio Gómez, hizo a Perú, donde pudo conocer la dura realidad de “niños piraña” que rebuscaban en la basura para subsistir. Desde ese momento, Madre Coraje trabaja por mejorar las vidas de las personas y hoy cuenta con más de 165 proyectos de los que se han beneficiado más de 380 mil personas.

La defensa de la igualdad y la lucha por mejorar la vida de las personas también forma parte del ADN de la Fundación Mehuer, Premio AFA Social.

Esta fundación, creada al amparo del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Sevilla es ejemplo de la honda preocupación socia de los farmacéuticos sevillanos. Es encomiable su apoyo a la investigación de terapias para tratar las enfermedades raras, aquellas que, a pesar de tener una baja prevalencia en la población, afectan de modo importante a un número significativo de enfermos.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), existen cerca de 7.000 enfermedades raras que afectan al 7% de la población mundial. La Fundación Mehuer trabaja para recabar los apoyos y recursos necesarios que permitan avanzar en la mejora de la calidad de vida de los pacientes y familiares de pacientes afectados por alguna de estas enfermedades. Su contribución a la investigación y su lucha por sensibilizar en este campo, le hace merecedora de este reconocimiento.

El Premio AFA Cultura y Deporte este año no podía representar mejor ambas categorías, ya que la Asociación Córdoba Ecuestre es una organización referente en la promoción del caballo, el deporte y los oficios ecuestres. La magnífica labor de esta organización ha contribuido a que el mundo del caballo sea un potente atractivo turístico en Córdoba, obteniendo sus espectáculos e itinerarios culturales numerosos reconocimientos que incluso han sobrepasado las fronteras nacionales, contribuyendo también así a la Marca Córdoba.

La última de las fundaciones galardonadas, la Fundación Río Tinto recibe el Premio AFA Empresa, Investigación y Medio Ambiente.

Desde 1987 esta organización trabaja por la conservación, y restauración del patrimonio histórico-artístico y medioambiental, además de trabajar por el desarrollo de la comarca de la Cuenca Minera de Huelva, para mejorar las condiciones de vida de sus habitantes y de su entorno. Gracias al Parque Minero de Riotinto, el turismo se ha convertido en el nuevo segmento económico, lo que ha supuesto importantes efectos positivos en esta zona. Con este premio, queremos reconocer a esta fundación como referente de aprovechamiento de los elementos ligados a la minería creando una excelente relación entre la explotación de dichos recursos del territorio y su conservación.

Este año, además, el jurado ha acordado otorgar un Premio a la Trayectoria a Dª Carmen Thyssen-Bornemisza por su labor en la promoción de la cultura en España y su encomiable actividad de mecenazgo, ya que, gracias a su generosidad, podemos disfrutar de sus colecciones de arte tanto en Madrid como en Málaga.
Amigas y amigos,

Como señalaba antes, hoy ensanchamos un poco más el elenco de galardonados de las fundaciones andaluzas, fiel reflejo de su dinamismo, capacidad de superación y permanente espíritu altruista.

Yo confío en que, durante muchos años, estos premios continúen reconociendo esa gran labor que lleva a cabo el conjunto de entidades del Tercer Sector y, naturalmente, que nosotros estemos aquí para verlo.