Cuando la terrible emergencia sanitaria provocada por la pandemia quede atrás, la recordaremos con dolor, por el daño humano causado, y nos dejará un panorama muy difícil, una larga cuesta arriba hasta que alcancemos, primero, eso que se ha venido en llamar “nueva normalidad” y después para remontar la devastadora crisis económica que ha provocado la pandemia.

Al igual que el virus, esas nuevas circunstancias nos van a afectar a todos y a condicionar no solo la forma de trabajar, sino nuestra manera de relacionarnos unos con otros y con la sociedad en general, desde el deporte a la cultura, desde el turismo a los hábitos de consumo y ocio.

Desde Fundación Cajasol hemos intentado reaccionar con rapidez para contribuir, en la medida de nuestras posibilidades, a paliar la situación. Por eso hemos puesto en marcha dos servicios de atención telefónica, uno de atención social y otro atendido por profesionales sanitarios para dar respuesta a las muchas dudas y temores que suscita el Covid-19.

Quiero dar las gracias a los voluntarios y médicos que se han ofrecido desinteresadamente para colaborar y que antes o después de su jornada de trabajo o en sus días libres están atendiendo a las miles de llamadas de muchas personas, la mayoría de las cuales tan solo necesita oír la voz tranquilizadora y experta de un profesional de la medicina. Su trabajo es muy importante y, además, contribuye a aliviar la enorme presión que está sufriendo el sistema sanitario, volcado en combatir la pandemia.

Igualmente, Fundación Cajasol ha organizado un sistema de donación de sangre a través de un procedimiento de cita previa. Déjenme que les diga que emociona ver el altruismo de tantas personas que se dirigen a nuestras instalaciones para dar su sangre, que puede salvar vidas. Es un ejemplo muy hermoso de solidaridad.

Nuestro Instituto de Estudios no se ha quedado al margen de este esfuerzo y desde los primeros días de la crisis está ofreciendo jornadas online, con información y consejos de expertos y profesionales en numerosos ámbitos, desde el jurídico al de gestión empresarial. También para todos ellos, mi sincero agradecimiento.

No deseo extenderme más pero sí decirles que, aunque vayan a cambiar muchas cosas en la Fundación para adaptarlas a las nuevas circunstancias, hay algo que permanecerá incólume y es nuestro compromiso con la sociedad y con nuestros conciudadanos. Por eso a Uds. también deseo trasladarles mi profundo agradecimiento y todo el ánimo del mundo para que, entre todos, salgamos con bien de esta grave situación.