Cuando presentamos hace unos días ‘El Club de los Poetas Andaluces’ hablamos de vocación, de propósito y de futuro. Hoy, con la inauguración de Mientras haya unos ojos que reflejen en nuestra sede, hemos pasado de la promesa al primer paso. Empezar por Gustavo Adolfo Bécquer era, para nosotros, una elección que se explicaba sola. Pocos nombres son más universales dentro de las letras andaluzas, y ninguno mantiene una vinculación tan estrecha con Sevilla. Su obra forma parte de nuestra memoria cultural, pero también continúa hablándonos hoy, porque en sus versos encontramos emociones que no conocen de épocas: el amor, la pérdida, el deseo, la soledad, la belleza, la esperanza o la búsqueda de aquello que permanece.
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