Hay escritores cuya obra pertenece al mundo entero y, aun así, retienen un puñado de pueblos que los reclaman como suyos. Miguel de Cervantes es uno de ellos, y Castro del Río se cuenta entre las localidades que evocan su presencia. Por eso me alegra que el municipio vaya a contar con un recinto estable dedicado a su figura, un viejo anhelo que ayer dejó de ser aspiración para convertirse en compromiso firmado.
Tiempo de lectura:2 min



