Varias generaciones de españoles han aprendido a reconocerse en una canción de Manuel Alejandro, y hemos querido agradecérselo en la Fundación Cajasol con la entrega del II Premio Andaluz de las Bellas Artes, que impulsamos junto al Grupo Joly. Él suele presentarse, con la modestia de quien conoce bien la dimensión de su obra, como un simple «escribidor de canciones», aunque todos sabemos que es el autor de una parte fundamental de la banda sonora de nuestras vidas.
Desde su Jerez natal, concibió la canción popular a su modo y supo darle una dignidad literaria extraordinaria sin alejarla nunca del gran público. Encontró ese equilibrio tan difícil entre la emoción y la elegancia, entre la sencillez aparente y la hondura de los sentimientos, y por eso sus composiciones, interpretadas por voces fundamentales de la música en español, pertenecen ya a la memoria sentimental de millones de personas.
Manuel Alejandro ha logrado algo que pocas veces está al alcance de un creador: convertir una vivencia íntima en un sentimiento colectivo. Por encima de los innumerables éxitos que llevan su firma, lo que ha escrito son recuerdos, palabras para aquello que tantas veces nos cuesta expresar y que han acompañado alegrías, despedidas, encuentros, nostalgias y sueños. Su obra demuestra que la cultura popular puede alcanzar las más altas cotas de calidad artística y que la sensibilidad, cuando es auténtica, atraviesa el tiempo sin perder vigencia.
El año pasado iniciamos este camino con el pintor gaditano Hernán Cortés, y esta segunda edición confirma la vocación con la que nació el premio. Queremos reconocer y proyectar la excelencia creativa andaluza y el talento que desde el sur ha enriquecido el patrimonio cultural de España y ha ensanchado su presencia fuera de nuestras fronteras. En Manuel Alejandro distinguimos, además de una carrera profesional, una manera de entender la creación basada en el rigor y en la capacidad de conmover, la de un andaluz universal que ha llevado el sentir de esta tierra a escenarios de todo el mundo.
Quiero agradecer al Grupo Joly su implicación en este proyecto común. Pocas alianzas me parecen tan naturales como la que vincula a una entidad cultural y social como la nuestra con un grupo de comunicación que, desde hace más de siglo y medio, acompaña el devenir andaluz y contribuye a generar una opinión pública libre y plural. Ambos compartimos la convicción de que la cultura es uno de los pilares sobre los que se levanta una sociedad más crítica y cohesionada.
Con esa misma idea trabajamos cada día en todas nuestras sedes, y es en la de Sevilla, el histórico edificio de la Real Audiencia, donde encuentra su expresión más singular. Muchos lo han bautizado ya como la «Gran Manzana Cultural de Andalucía», un lugar en el que conviven con naturalidad las grandes exposiciones, la reflexión intelectual, la literatura, la música y las artes escénicas. Estos días acoge una selección de la Colección Bassat de arte contemporáneo mientras se suceden las presentaciones de libros, y el pasado sábado abría sus puertas a una función teatral protagonizada por Imanol Arias y María Barranco. Esa diversidad responde a una idea que defendemos desde la Fundación, la de un territorio de encuentro entre disciplinas y generaciones distintas.
Esta tarde nos acompañaron la presidenta del Parlamento de Andalucía, Ana Mestre; la consejera de Cultura de la Junta de Andalucía, Patricia del Pozo, y la alcaldesa de Jerez, María José García-Pelayo, junto a artistas y amigos que han querido sumarse a este homenaje. Manuel Alejandro ha recibido incontables reconocimientos a lo largo de su trayectoria, aunque probablemente ninguno valga tanto como el cariño con que la gente sigue haciendo suyas sus canciones, década tras década. Gracias, maestro, y enhorabuena.




