
Hoy hemos vivido en la sede de la Fundación Cajasol en Cádiz una de esas jornadas que se quedan en la memoria. Celebramos la tercera edición del Premio Gaditano de Adopción, una iniciativa que impulsamos junto a La Voz de Cádiz para reconocer a quienes, sin haber nacido aquí, sienten esta tierra como suya y la representan con orgullo. Este año, el reconocimiento ha sido para un andaluz de pura cepa y gaditano de corazón: Manu Sánchez.
Humorista, comunicador, carnavalero de alma y rebelde desde la trinchera del humor, Manu es uno de esos embajadores que, con talento y compromiso, engrandecen nuestra cultura y nuestra forma de entender la vida.
Su nombre se suma a un palmarés de oro, y lo hace en un año muy especial, en el que ya recibió el título de gaditano en forma de pasodoble —uno de los más aclamados del último Carnaval— y en el que también ha sido reconocido por la Junta de Andalucía con sus medallas oficiales. Una trayectoria que sigue creciendo, impulsada por un espíritu invencible que derrocha alegría, inteligencia y valentía.
En la Fundación Cajasol compartimos ese amor profundo por Cádiz. Nos sentimos parte de este territorio diverso, acogedor, lleno de historia, arte, gastronomía y cultura viva. Por eso, entendemos tan bien a quienes lo eligen como hogar del alma. Este premio es también un homenaje a ese sentimiento, que no es un capricho, sino —como diría el propio Manu— amor verdadero.
Gracias, Manu, por ser inspiración y por sumar tu voz y tu humor al alma gaditana. Felicidades por este merecido galardón. Y como tú mismo dices… ¡siempre avanti!
Gracias también a todos los que nos acompañasteis en este emotivo acto y, muy especialmente, a La Voz de Cádiz por promover esta iniciativa que ya es parte esencial de nuestro calendario.




