Hoy hemos presentado en nuestra sede la temporada 2026/27 del Cajasol Sevilla Cocos, un club que es referencia del rugby femenino español y que desde ahora une su nombre al de la Fundación Cajasol. La cita tenía un significado especial, puesto que junto a la plantilla y al proyecto deportivo dábamos a conocer una etapa nueva, en la que queremos aportar nuestro impulso para que el equipo llegue todavía más lejos. Nos han acompañado el presidente del club, representantes de la Junta de Andalucía, de la Diputación de Sevilla y del Ayuntamiento de Sevilla, además de las jugadoras y el cuerpo técnico.
Detrás de esta alianza está, desde luego, la voluntad de apoyar a un equipo sevillano de élite, aunque pesa todavía más la convicción de que el Cocos representa un modelo de club cuyos valores se parecen mucho a los nuestros. Compite al máximo nivel sin descuidar la cantera, y su implicación en la educación en valores alcanza también a la inclusión y a la igualdad de oportunidades.
Ese es el criterio que guía cada una de nuestras colaboraciones deportivas. En la Fundación Cajasol sostenemos el deporte sevillano y andaluz de élite, que tanta proyección está dando a nuestra tierra, siempre que vaya acompañado de un proyecto social y formativo auténtico. Esta temporada, esa manera de entender el patrocinio se ha traducido en el respaldo a iniciativas de disciplinas muy distintas que coinciden en exigirse resultados en la máxima competición sin abandonar el trabajo en el deporte base ni el compromiso con la sociedad.
Creemos en los clubes que sitúan su mayor victoria también fuera del partido del fin de semana, en la formación diaria de niños y niñas y en los referentes que ofrecen a las jóvenes deportistas. El Cajasol Sevilla Cocos lleva años demostrándolo, ya que su crecimiento deportivo ha ido de la mano de una estructura de cantera sólida y de una labor constante para acercar el rugby a las nuevas generaciones, hasta hacerse un nombre propio en el deporte femenino de Sevilla y de Andalucía. Ese compromiso es el que queremos reconocer y fortalecer ahora, de modo que lo extendemos también al equipo masculino del club, que igualmente promovemos.
Al margen de lo estrictamente deportivo, tenemos la certeza de que el deporte es una herramienta de transformación social de primer orden. En un campo de rugby se aprenden lecciones que van mucho más allá del marcador, como el esfuerzo compartido, el respeto al rival, la superación personal o la primacía del equipo sobre el individuo, enseñanzas que acompañan toda la vida y que forman personas y ciudadanos, no sólo deportistas.
Por eso, cuando decidimos apoyar a un club como el Cocos, sabemos que invertimos en algo que trasciende el partido. Apostamos por la igualdad, dado que el deporte femenino todavía necesita visibilidad y modelos en los que mirarse, y por la cohesión social, porque un proyecto deportivo reúne a personas de orígenes y realidades muy diferentes. Y pensamos, sobre todo, en el futuro, en cada niña que hoy sueña con vestir esta camiseta y que mañana será una mujer más fuerte, con más herramientas para la vida.
Ojalá esta temporada traiga grandes éxitos deportivos, que para eso estamos aquí, pero también crecimiento, nuevos talentos y muchas niñas que descubran en el rugby un lugar donde aprender y convivir. Mucha suerte a todo el equipo.




